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El reporte de la calificadora internacional Standard & Poors (S&P) no podía ser más claro: la calidad crediticia de algunos estados y municipios en México sigue limitada debido a administraciones financieras poco sólidas, posiciones de liquidez restringidas y deterioro en su desempeño presupuestario.
Destaca como factores negativos la calificadora la LIMITADA TRANSPARENCIA fiscal y planeación financiera que predomina.
¿Y saben ustedes, amigos, cuándo inició este deterioro que hoy señala S&P?
En el maldito momento en que gobernadores y alcaldes comenzaron a conjugar, asesorados por diablos de las finanzas, el verbo pignorar.
Yo pignoro, tú pignoras, ellos pignoran.
Este término es un eufemismo elegante que equivale a HIPOTECAR.
Las finanzas de estados y municipios de nuestro País no están sanas porque en los últimos años se puso de moda bursatilizar la deuda de estas entidades mediante la modalidad de HIPOTECAR los ingresos futuros a cambio de un pago presente, GRANDE, que a muchos les permitió gastar (Y ROBAR) a lo lindo, comprometiendo la salud financiera de FUTUROS trienios y sexenios.
No pocos estados y municipios me- xicanos han hipotecado ingresos propios derivados de ISN, predial, tenencia y diversas participaciones federales, entre muchos otros.
Obviamente, al hipotecar ingresos a futuro, el flujo disponible para inversión de la entidad se ve reducido: hay estados que han hipotecado hasta por QUINCE años importantes fuentes de ingresos propios.
A nuestro juicio, ningún gobernador o alcalde debe de tener la facultad de hipotecar los bienes o ingresos de su estado más allá del periodo que le corresponde.
No debe valer heredar trácalas enormes a futuras generaciones: no es ético, no es moral y no es justo.
Las observaciones que ha hecho S&P en las que relata la REDUCCIÓN en la calificación de la deuda de algunas entidades dada la limitada transparencia e INCREMENTO de las deudas que manejan debemos tomarlas como una señal de alerta.
¡Pos claro!
Si ya se gastaron (o robaron) el futuro resulta obvio que después de cierto tiempo ya no quedan recursos libres de ningún tipo, y cualquier pago o inversión requiere más deuda, ya que un antecesor se aventó el tiro de comprometer ingresos que no le tocaban, sino que correspondían a futuras administraciones. Esto de las deudas es como una bola de nieve que al rodar crece hasta convertirse en un peligro inmanejable, sobre todo en épocas de crisis económica.
Quizá sea momento para que nuestro Congreso federal, en lugar de dedicarse al pleito, al teatro y a la simulación, de veras enfrente los problemas reales que aquejan a los ciudadanos con la mira de buscarles soluciones reales.
A nuestro juicio debe adoptarse, por ejemplo, una nueva legislación que PROHÍBA la pignoración de recursos, y que limite a los gobernantes a no contraer deuda cuyo término sea superior a la duración de su administración.
¡Eso de heredar deudas para que las paguen dos sexenios después sólo para poder gastarse, o robarse, dinero del que no se dispone resulta no sólo inmoral, sino intolerable!
Bajo este nuevo marco legal que proponemos, los responsables de las finanzas públicas a nivel estatal o municipal se preocuparán más por EFICIENTAR el gasto y hacer rendir el dinero que en inventar formas de gastarse dinero que no tienen y que obtienen mediante empréstitos leoninos, los cuales quebrantan totalmente la salud de las finanzas públicas.
Que un particular recurra a este tipo de esquema para financiar alguna inversión a riesgo propio es una cosa, pero que un gobernante, temporal y mortal -sea alcalde o gobernador- comprometa por sus pistolas dinero público que no es de él, y con esto la viabilidad financiera de la entidad que gobierna, sólo para disponer de abundante lana en la cual chacualear a su antojo, es algo que no procede.
Si esta práctica se generaliza más de lo que ya está, pronto y muy pronto estará quebrada la mayoría de los estados y los municipios del País, incapaces de hacer obra o de contribuir al bienestar de los ciudadanos que aportan los recursos.
¡Ojo con esta bronca que se ve venir, Senador Beltrones, Diputado Paco Rojas!
