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Filtraciones, Acceso a la Información y Nazis por Emilene Martínez Morales
17 de Noviembre de 2010

Washington DC - El 15 de noviembre ex-funcionarios del gobierno de los Estados Unidos filtraron al New York Times un reporte del Departamento de Justicia que detalla las acciones emprendidas para la protección y caza de nazis en territorio estadounidense.

Dicho reporte, elaborado en 2006, señala que los servicios de inteligencia norteamericanos protegieron a criminales de guerra nazis en nombre de la seguridad nacional del país.

Llama la atención que el Archivo de Seguridad Nacional (NSA), un instituto de investigación sin fines de lucro con sede en Washington DC, había solicitado al Departamento de Justicia copia de este reporte desde noviembre de 2009. El Departamento de Justicia se negó a entregar el documento argumentado que estaba inconcluso y que sólo se trataba de un borrador, aún cuando había sido concluido en 2006.

El NSA apeló esta decisión en enero de 2010, citando los lineamientos sobre apertura gubernamental emitidos en 2009 por el titular de dicha dependencia, el Procurador General, Eric Holder.

Al no recibir respuesta a dicha apelación, el NSA, en mayo de 2010, interpuso una demanda ante una Corte Federal de Distrito. Poco después de emprender acciones judiciales, el Departamento de Justicia notificó al NSA que procesaría el documento para entregarlo a los solicitantes.

El procesamiento del documento implicó reservar páginas y secciones enteras, incluidas declaraciones públicas emitidas por la congresista Liz Holtzman.

Este caso pone en duda si realmente Estados Unidos está viviendo una nueva era de transparencia. Es importante señalar que el presidente Obama se comprometió, en su primer día en funciones, a que su administración sería la más transparente en la historia de este país.

El Procurador General, Eric Holder, hizo lo propio al emitir lineamientos que fomentarían la transparencia gubernamental.

Holder dejó claro que el Departamento de Justicia sólo intervendría en defensa de las agencias que pudieran probar efectivamente el daño que causaría la desclasificación de documentos solicitados a través de la Ley de Libertad de Información.

El documento filtrado al diario New York Times consta de 600 páginas y fue elaborado por la Oficina de Investigaciones Especiales del Departamento de Justicia, una unidad creada en 1979 para deportar a nazis que se encontraran en territorio estadounidense.

El reporte señala los éxitos y fracasos de dicha unidad, pero también documenta cómo la CIA ofreció empleo a nazis para que colaboraran en esfuerzos de inteligencia durante la posguerra. También indica que el gobierno de los Estados Unidos permitió la entrada a nazis, inclusive a colaboradores cercanos de Hitler, con pleno conocimiento de los crímenes que habían perpetrado.

El reporte titulado La Lucha por una Rendición de Cuentas tras el Holocausto indica que tanto el Departamento de Justicia como la CIA ocultaron información a otras dependencias sobre los nazis que tenían residencia en los Estados Unidos.

La protección de los intereses nacionales fue la justificación para dar empleo a criminales tan notorios como Otto Von Bolschwig, colaborador cercano de Adolf Eichmann.

Ambos fueron responsables directos de la solución final, que resultó en el genocidio sistemático de la población judía en Europa.

Dada la naturaleza de la información contenida en el documento resultan cuestionables los motivos detrás de la opacidad del Departamento de Justicia.

Es evidente el interés público internacional que existe en conocer información relacionada con perpetradores de crímenes en contra de la humanidad. A nivel nacional, los estadounidenses tienen derecho a saber por qué su gobierno emprendió acciones para dar refugio y trabajo a criminales que tenía perfectamente identificados.

Como menciona el abogado David Sobel, quien litigó el caso a favor del NSA: Es claro que el Departamento de Justicia está reservando información sin bases legales. Para una administración – que supuestamente se comprometió a tener un nivel de transparencia sin precedentes, este caso provee un ejemplo preocupante de cómo la realidad está lejos de la retórica.