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Tim Berners-Lee, el creador de la World Wide Web, nos honró con su presencia para hablar en la Campus Party México. Pese a sus enormes credenciales, bien podría entrar en la lista de extranjeros notables que vienen y hablan mal informados de temas mexicanos, o no entendí los alcances de su idea cuando dijo a Milenio (que lo confundió con Bernard-Lee): El gobierno mexicano debe asumir el reto tecnológico y sumarse a la ola de digitalización. Que me perdone, el Gobierno de México está subido a la Internet hace rato. Aunque no hay uniformidad, no estamos en Somalia.
Faltan muchos servicios en-línea y la información puede ser insuficiente o estar mal organizada. No es lo mismo pagar una multa o la tenencia al DDF en línea, que obtener un formulario, imprimirlo y acudir a un centro comercial a pagar. Podremos estar a medio camino o estar haciéndolo mal, pero en la ola estamos. Por eso es tan importante que se actúe pensando en calidad y no sólo en cantidad de servicios.
También es vital en términos de gobierno pensar del lado del usuario como lo haría una organización online exitosa. Más cuando se trata de gastar los impuestos de los usuarios en servicios de calidad, sin exclusiones, obstáculos o que en un gobierno totalmente digitalizado existan ciudadanos impedidos de cumplir con sus obligaciones por carencias tecnológicas.
Se escucha bonito eso de gobiernos digitalizados como en Nueva York, Toronto o París, nada más que allá la cobertura de computadoras en hogares y negocios es mucho mayor y la conexión a Internet es más barata, considerando el nivel de ingresos y el ancho de banda que en otros países es hasta 4 veces mayor. Luego Berners-Lee menciona el efecto en cascada y la derrama económica, concepto que le saca pústulas a los gobiernos neoliberales, yo lo pongo en términos de ejemplo como una virtud del liderazgo: la implementación de servicios en línea por parte del gobierno sirve de guía y crea tendencias para implementar servicios similares. Por ello, es importante que el ejemplo sea el correcto.
Se añade la falta de reglas claras y de actuaciones libres de intereses particulares. No existe una legislación para Internet o servicios en línea, no hay algo así como una ley de libre acceso a la información que garantice que éste debe ser independiente de la plataforma tecnológica, que no exija un determinado programa (sí, estoy hablando del monopolio de la informática). A falta de sentido común y voluntad para dar a la ciudadanía, a la que el propio Gobierno teóricamente sirve, este nivel de libre acceso, entonces deben existir leyes que lo garanticen, incluyendo a prestadores de servicios, como los bancos. No me imagino un artículo de esa idílica ley o de la constitución donde se consigne: para tener acceso a la información se debe contar con Windows e Internet Explorer.
Tan estamos montados en la ola, que el SAT parece posicionarse en la cresta, ya aprovechan YouTube para publicar guías visuales, paulatinamente se abrirá el Servicio de Declaraciones y Pagos en línea, actualmente en operación para un limitado sector, y que reemplazará el actual sistema de pago en banco por uno de depósito referenciado. La buena noticia es que está probado para varios navegadores Web, lo que constituye un paso en la dirección correcta y un ejemplo de voluntad hacia el usuario. Lo malo es que aún tienen aplicaciones privativas de Windows, como Solcedi, que sirve para crear la clave FIEL. Son innumerables los servicios online que ofrecen y se preocupan por poner cosas como Información para principiantes. En el futuro próximo se imprimirán las facturas electrónicas mediante el portal del SAT, entonces será muy importante la neutralidad de plataforma de los usuarios ¿y que tengan computadora...? Saber esto le daría una perspectiva diferente a Berners-Lee, quien es un defensor a ultranza de los estándares y la portabilidad.
En relación con el SAT, un lector me escribió para sugerirme que no sea mártir, que si uno no puede hacer un trámite SAT con una computadora Mac -o con falta total de ella, añadiría yo-, existen muchos CyberCafés. Pues bien, no me conforta la idea de bajar el Solcedi a un equipo ajeno donde puede sentarse María Santísima, para generar la FIEL, que es el equivalente de mi firma en formato digital y que debería ser tan intransferible y personal como ésta, o para generar mis facturas. Para mí, pensar así sería una muestra de conformismo, prefiero proponer la neutralidad tecnológica que respete la libertad de elección y facilite el libre acceso a la información y a los trámites, a todos.
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