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Consultas, ponencias y editorial de trabajo

En La Lupa por Guillermo Noriega Esparza
24 de Noviembre de 2009

Las y los sonorenses tenemos una amplia tradición por ayudar. Existen infinidad de organizaciones que se dedican a la asistencia social, mismas que buscan generar sinergias para atender o apoyar a aquéllos que por distintas razones se encuentran en una situación vulnerable.

Incluso hay quienes se organizan año con año para llevar cenas navideñas a aquéllos para los que Nochebuena es igual de mala que las 364 restantes.

Pero centrándonos en los problemas sociales más apremiantes, me resulta importante el análisis de dos visiones de intervención ciudadana y con esto explicar más a fondo qué hacemos en Sonora Ciudadana AC.

La filantropía por sus raíces etimológicas es entendida como el “amor a la humanidad” y se expresa en la ayuda a los demás sin que necesariamente exista un intercambio de bienes o beneficios.

La visión tradicional es aquélla que aglutina y organiza a ciudadanos o grupos de ciudadanos para atender algún problema social como lo puede ser el hambre, el desamparo, la falta de vivienda o atención a distintos grupos como lo pueden ser enfermos, niños de la calle, ancianos, mujeres que sufren violencia, etcétera.

En esta lógica, los ciudadanos, empresas y demás actores sociales se unen para “tapar los baches” que los gobiernos no han podido, es decir, buscan mejorar las condiciones de vida invirtiendo recursos sociales que se suman a los esfuerzos oficiales.

De hecho, ante el reconocimiento de la gran aportación que las organizaciones ciudadanas hacen, los gobiernos en todo el mundo han creado estímulos fiscales para quienes las apoyen (deducibilidad), programas de apoyo financiero para su operación y/o actividades, entre muchos otros incentivos.

Amén de que en otra ocasión analicemos cómo estos apoyos se terminan pervirtiendo por falta de transparencia, favoritismos y corrupción, quiero mantenerme en la idea de que poco a poco las obligaciones mismas de los gobiernos se han ido reduciendo.

Es decir, ante un hipotético asilo de ancianos público, insuficiente y precario, que ‘no pinta’ en las prioridades presupuestales, la sociedad decide crear y sostener uno que sí sea digno y permita a ese grupo resolver su problema de abandono, hambre y vivienda.

La tendencia ha resultado casi siempre la misma: El Gobierno termina “apoyando” al asilo ciudadano y progresivamente se va olvidando que a fin de cuentas la responsabilidad recae en sus escritorios y no en la de algún patronato. En otras palabras, los gobiernos se terminan convirtiendo en coadyuvantes y no en responsables.

La visión de un cada vez más amplio grupo de la sociedad civil en donde se encuentra Sonora Ciudadana AC, está en que también es filantropía invertir en vigilar que los gobiernos no se olviden de las prioridades sociales, monitorear que las instituciones que fueron creadas para solucionar un problema realmente lo hagan y no solamente simulen o trasladen sus responsabilidades a alguien más.

Es decir, en esta visión deberíamos estar vigilando el porqué el asilo de ancianos público no funciona como debiera, en qué se ejerce el presupuesto que se le destina, si es bien o mal utilizado, si hay o no corrupción y alguien se beneficia en detrimento de los usuarios, etcétera.

Esa visión no tiene que ver con la idea de un Gobierno paternalista que resuelva todo, sino con la visión de un Gobierno que funciona, una visión del ejercicio de derechos, la rendición de cuentas y la responsabilidad pública: Los ciudadanos pagamos impuestos, debemos presionar para hacer exigibles nuestros derechos y los gobiernos deben garantizarlo.

Esta visión es complementaria, pues tampoco presupone la eliminación del trabajo asistencialista, sino el fortalecimiento de la participación ciudadana en la vigilancia y de los gobiernos para que no se olvide que es su principal responsabilidad, no de la sociedad.

Ambas visiones viven y conviven cotidianamente. Unos apoyan personas vulnerables directamente, otros buscamos que los gobiernos sean transparentes y profesionalicen sus políticas públicas para que la solución sea estructural y el beneficio sea para muchos más.

Es una especie de ejemplo paralelo al de darle comida a los hambrientos o aprender a procurarla.

En La Lupa: Los lobos…

No quisiera desaprovechar la oportunidad para reiterar la invitación del día de hoy a ver una gran obra de teatro sobre corrupción y poder y así ayudar con fondos para el Albergue de niños con cáncer del Movimiento RAS

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Mientras los gobiernos deciden tomar su responsabilidad, hay que hacerlo nosotros mismos y hoy hay dos funciones como oportunidad.

¡Hasta entonces!

Guillermo Noriega Esparza

Internacionalista, UNAM y director de Sonora Ciudadana A.C.

Correo: noriega@sonoraciudadana.org.mx