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Presupuesto yo protesto por Alejandro Villagomez
18 de Noviembre de 2009

Finalmente, con la aprobación del presupuesto ha concluido el proceso que define la política fiscal para el próximo año. Después de todo lo que vimos y oímos, quiero hacer pública mi protesta por los resultados obtenidos.

Protesto porque no estoy de acuerdo que se considere que el grueso del gasto, llamado inamovible o inercial, es intocable. Claro que la discusión y modificación de éste es mucho más complicada políticamente por los fuertes intereses involucrados, y esto explica en parte por qué se rehúye a su discusión. Se propuso el cierre de tres secretarias de estado y el traslado de sus funciones centrales a otras dependencias. Independientemente de si esta era la mejor manera de modificar lo intocable, no sólo no se discutió seriamente el tema, sino que además se registraron aumentos a sus presupuestos en algunos casos. La SRA es una ejemplo perfecto de la inercia en nuestras estructuras, pero seguramente hay intereses de por medio.

Protesto porque no estoy de acuerdo que se destinen más recursos a los estados sin antes tener una discusión seria y profunda sobre la relación entre estos y la Federación. Sin antes insistir en redefinir los derechos, obligaciones y responsabilidades y sin no sólo exigir mayor transparencias, sino instrumentar los mecanismos para que esto suceda realmente. Además, por más que declaren lo contrario los legisladores, son innegables los tintes políticos en estas decisiones y distribuciones.

Protesto porque no estoy de acuerdo que se realicen reasignaciones sin ton ni son, sin hacer público los criterios utilizados y las evaluaciones técnicas de partidas y programas. Señalar que estas acciones son necesarias para favorecer al campo, la educación, la salud, la pequeña empresa o a los pobres es seguir utilizando membretes vacíos de manera política. Por supuesto que son áreas centrales, pero esto no significa que todo recurso utilizado en ellas está plenamente justificado ni conducirá de manera automática a resolver sus problemas. En cambio, siempre existe suspicacia de que se favorecen algunos grupos de interés.

Y quiero insistir en que no es que sea ingenuo y me sorprendan estos resultados. Es una historia ya contada que vemos año tras año y que en unas cuantas semanas pasará al olvido. El aspecto relevante en esta ocasión es que, con la aprobación de la Ley de Ingresos de la Federación para 2010, se nos ha pedido un esfuerzo y sacrificio adicional en aras de lograr solidificar nuestras finanzas públicas y no sacrificar el crecimiento. Como parte del grupo conocido como contribuyente cautivo.

Protesto porque no estoy de acuerdo en que este sacrificio adicional no sea compartido por todos los mexicanos. Pero estando esto en manos de los legisladores, no estoy de acuerdo en que en sus decisiones dominen criterios políticos e ideológicos, eliminando cualquier posibilidad de ampliar la base de contribuyentes o lograr que aquellos que no pagan o lo hacen de manera ventajosa, modifiquen su situación. Pero al final tendré que pagar más impuestos, por lo que

Protesto porque no estoy de acuerdo en que mi sacrificio adicional termine financiando un mayor gasto estatal en las condiciones actuales, o dependencias y programas gubernamentales cuyos resultados son más que dudosos, o peor aún, se sigan realizando transferencias (poco transparentes) a grupos de poder y rentistas.

Y quiero señalar que no es que no esté consciente de los problemas de nuestras finanzas públicas, ni no entienda conceptos como equilibrio presupuestal o sustentabilidad fiscal de largo plazo, ambos fundamentales para un mayor crecimiento. Sino que mi concepción de la política fiscal es algo distinta, por eso:

Protesto por la forma en que se ha diseñado la política fiscal en las circunstancias actuales de nuestra economía, y ya he escrito mucho sobre mi posición al respecto. Finalmente

Protesto (por adelantado) si es que el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo no hacen realidad su propuesta de iniciar ya una discusión fiscal seria y profunda. Ésta tiene dos componentes, el técnico y el político, por lo que no debe reducirse sólo a reunir a los “representantes” de los sectores productivos (o grupos de poder), quienes en sus interminables discusiones privilegian el segundo aspecto. Este debate debe estar sustentado en un análisis y diagnóstico técnico y luego entonces compatibilizar el aspecto de economía política.

Seguramente esta protesta la avalarán muchos otros ciudadanos y podrían enriquecerla.

Lo más frustrante es que sólo quede en el vacío, y termine, como papel periódico, envolviendo papayas y plátanos en la central de abastos.

Investigador del CIDE y de la EGAP-ITESM-CCM

alejandro.villagomez@cide.edu http://wwwtinteroeconomico.blogspot.com/