
Aquí una breve explicación de la sección, o bien el artículo, noticia o información más importante de la misma.
Consultas, ponencias y editorial de trabajo
Parecen no terminar nunca las discusiones en materia impositiva. Ningún partido parece querer asumir la responsabilidad de meter la mano en el bolsillo de los ciudadanos y sobre todo ninguno quiere decir la verdad. El primero, el PAN. Alegar que está arruinado no puede ser una confesión de un partido de derechas, confesar su gestión desastrosa, su guerra fallida, su dependencia no confesada de Estados Unidos, cargarle como es costumbre sus fracasos a otros. Hay Méridas en el porvenir: armas llegadas de contrabando, mercados extranjeros para las drogas nacionales y diputados y senadores que miran al techo cuando hay que asumir una responsabilidad por pequeña que ésta sea. La Presidencia del futuro domina por encima de cualquier responsabilidad y de cualquier interés, pero por encima de responsabilidades e intereses, hay que salir a la luz. Pero ¿cómo? Todos los métodos -las políticas- propuestos son rechazados pese a lo ofrecido que anda el PRI, ajeno constantemente a su papel opositor. Además, le tiene miedo pánico a los electores, pese a la buena disposición de éstos, a sus regalos suntuosos y obligados. Los ciudadanos han demostrado más allá del desastre que no están dispuestos a votar por el PAN, y menos aún a dar su apoyo a un Presidente sobre cuya legitimidad hubo dudas, tantas como las de Calderón sobre los ciudadanos, con lo que se muestra la ruptura de esta sociedad, ruptura irreparable porque se ha visto a las llamadas élites separarse de una clase dirigente por decir lo menos inútil. Por ser completamente irresponsable además de inútil, no puede proponer un presupuesto ni a sus favoritos: los empresarios y las clases adineradas no quieren ni oír hablar de su gobierno.
Al IFAI no se le puede proponer un método que probaría, de una vez por todas, su inutilidad. Consistirá en que cualquier ciudadano en cualquier momento pudiera consultar la declaración fiscal que deseara. No se podría nadie amparar en la familia o en la necesaria discreción de su cargo ni en nada. Bastaría con presentarse en la Secretaría de Hacienda y declarar: quiero consultar la declaración impositiva de don fulano de tal, y que ésta le fuera comunicada de inmediato.
En primer lugar sería terriblemente divertido ver la imaginación de nuestros hombres de dinero para declararse indigentes, al frente de empresas en la quiebra, que no tienen ni una casa alquilada, aludiendo a cantidades astronómicas que el Estado debería devolverles. Nadie habrá pagado ni un centavo. Ya se ha visto la magnitud de la protesta ante el simple anuncio de una reforma fiscal. Amenazan con no invertir, con no poder exportar y, de hecho, aunque no lo dicen, con parar la economía nacional. Publican páginas enteras en la prensa donde dicen cómo responden en las necesidades de la nación, su generosidad que, cuando estos manifiestos se leen detenidamente, se advierte cuando estos señores (lo de señores es un eufemismo) se sacrifican por la nación, de hecho es ampliar sus negocios. En cuanto dar a conocer sus fortunas, prefieren irse al extranjero donde esperan un mejor trato, cosa imposible. Mostrarse en su riqueza en un país miserable para ellos es algo fuera de toda discusión. Lo curioso del caso es que sus amenazas surtieron efecto: el Presidente a vista de todos se rajó, prefirió perder imagen a romper con quienes le llevaron al poder, en cuanto al pueblo llano, si no le gustó, es cosa de él.
Tiene una consolación: en España pasó exactamente lo mismo: cuando alguien propuso esta peregrina idea, que los diputados declararan sus ingresos totales, sueldos, bienes acumulados, etcétera, les faltó tiempo para irse de vacaciones. Con eso de poder reelegirse indefinidamente, se deben de haber acumulado algunas fortunas apetecibles, que no es debido poner al alcance del Estado. Lo que se ha ganado con sus esfuerzos debe ser sagrado.
Por cuanto se ve hay una herencia que viene del franquismo. La manera de esquilmar al pueblo, aunque en cierta manera se haya tratado de esconder y de paliar, sigue siendo una lacra que quedó para las generaciones venideras, se sigue viendo cómo se revuelcan en sus millones, porque es un hecho indiscutible que los vencedores lo siguen siendo: la derecha nunca pierde. Tienen un argumento que de manido ya no convence a nadie: todo lo hacen por la patria. Hasta evadir los impuestos.
Ha habido un movimiento doble, o más exactamente de doble efecto, como funcionan algunas máquinas. El Presidente se ha separado de los empresarios y los empresarios del Presidente, aunque este último después de hablar con tono amenazante se haya echado para atrás y estuvo a punto de pedirles perdón. De hecho no se lo han dado. Le queda ahora gobernar aún más solo de lo que estaba, porque lo que es el común de la gente, no puede estar más lejos.
