Columnas de opinión y análisis

Informe: Estados proempresariales por Ismael Jiménez Márquez

Aun sin quererlo, México forma parte de una economía global que se mueve a un ritmo vertiginoso. En ese contexto, la planeación estratégica es vital, aunque es bien sabido que lo mismo puede quedar obsoleto un novedoso programa de innovación que un plan de desarrollo local. Eso se volvió más cierto que nunca después de la severa crisis económica y financiera de 2008 y 2009, la cual originó que las distintas regiones del país revisaran, entre otras cosas, sus planes de desarrollo locales. El doctor Juan Pardinas, del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), asevera que en México no existe una entidad de clase mundial que se mida con sus iguales en términos de competitividad. Ello representa una clara desventaja no sólo a la hora de atraer inversiones, sino al momento de promover el desarrollo de sectores como el tecnológico, el educativo y el de servicios, pues termina por limitar su avance. Dicho de otra forma, las entidades que sean capaces de atraer y generar mayor número de recursos son las que finalmente tendrán la ventaja de desarrollarlos sectores económicos y sociales que cuentan con mayor potencial. Uno de los principales puntos en que se debe trabajar a nivel nacional es la generación de políticas públicas que impulsen el desarrollo económico y el bienestar social de las entidades.